comienza una semana, ciertamente histórica. lo dinámico de la política, da un dinamismo inexorable en las obras de arte cotidianas; esas innatas y espontáneas pinturas, esculturas, melodías, danzas, monólogos derrochados a vista y poca paciencia de todos sobre las calles, cayendo de la boca de los estudiantes, del sudor de los explotados, de los suspiros de las viejas, de los llantos de las madres, de las pisadas que bacilan mis tacones cercanos al ver tal espectáculo.
pero no todos lo ven.
porque a pesar de estar expuesto, cual pedazo de carne desnudo se encuentra girando colgado de un caño en un cabaret, no todos lo están observando. más bien se sucumben ante lo que externamente muestra, pero la entre-línea invisible sigue danzando ante ellos, riéndose en sus caras.
eso es lo que denomino arte, y por él, corro, por detrás, pisándole los talones, cada día, cada vez más. por mas que quisiera alcanzarle, no puedo. es lo dinámico de la verdad, sus interpretaciones, sus actualidad.
yo como periodista, sin duda que busco la objetividad pero... ¿hasta qué punto?
sólo hasta los talones, de esos hechos que derrochados se vierten sobre la calzada.
comienza una semana, ciertamente histórica.
yo, sólo danzaré al ritmo de ésta, de lo que han llamado: realidad.
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